Hoy me he llevado una gran sorpresa. Una de esas que minutos después de haberlas recibido aún no han salido del todo de tu subconsciente. Paso a explicar el suceso. Como por arte de magia hoy mientras hacía zapping he visto aparecer de forma breve, como en un suspiro, una manzana mordida negra sobre un fondo de pantalla impolútamente blanco que despedía un anuncio que en esos momentos, y para mi desventura, no había alcanzado a ver.
Como vulgarmente se dice, el “gusanillo” se ha apoderado de mí y mientras en el televisor se sucedían incansables muchos otros anuncios, mi cerebro aún continuaba tirando del hilo para intentar averiguar cuál podría ser ese producto que podría haber roto con el total y más absoluto silencio que Apple, a diferencia de otros países de nuestro entorno, ha mantenido aquí en lo que a promocionarse en la TV se refiere.
Evidentemente, como toda persona no ajena al fenómeno que estamos viviendo desde hace algunas semanas, mi
subconsciente inmediatamente ha encendido las luces de alarma y se ha decantado por un producto. Uno que pese a ser de los más pequeños de Apple está siendo capaz de despertar como pocos la sed consumista de muchos usuarios que poco tiempo atrás ni hubiesen soñado con comprar un producto de la manzana mordida que no fuera el omnipresente iPod.Pero instintiva y compulsivamente me revelaba contra la evidencia y me decía a mí mismo que no podía ser que tantos años de silencio publicitario, que dicho sea de paso hubiesen venido muy bien a algunos Macs, quedaran ahora truncados por el que sería un evidente favoritismo sin precedentes de la marca hacia uno de sus mismos productos. Y en éstas estaba yo, absorto en mis propios pensamientos y con la mirada perdida cuando mis ojos se han topado con el susodicho anuncio.
No creo que a estas alturas el lector necesite saber mucho más. Posiblemente ya haya deducido que soy un makero, sí, quizá uno de esos de la vieja escuela y que no estoy precisamente entusiasmado con tanto revuelo mediático cuando productos como el Cinema Display o el Mac Mini cogen polvo y telarañas en espera de mejores tiempos y de una actualización que nunca llega.
“Bueno, al menos algo es algo, quizá es sólo el comienzo de próximas y futuras campañas publicitarias en los medios de comunicación de nuestro país” me he dicho, inocente de mí. El final del anuncio, poco antes de la aparición de la manzana mordida del final del anuncio que tanta curiosidad me había causado, me ha devuelto a la realidad. El logo de Telefónica parece que ha llegado para quedarse y estampar su nombre junto al de Apple. Pues apañados vamos…
A todo esto acabo de caer en la cuenta de que no he mencionado ni una sola vez de que dispositivo se trata. Válgame Dios, posiblemente el lector no haya podido a imaginarlo…


gustaría por lo que cuando reúno el tiempo necesario para poder hacerlo, la actualidad es lo que prima. Eso sí, tenéis mi palabra de que cuando esta pequeña oleada de fiebre iPhonera3G pase este volverá a ser lo que en realidad nunca dejó de ser, un Blog en el que la actualidad Mac (de toda ella sin excepción) es lo que prima.Dicho todo lo anterior, en esta ocasión me gustaría reflexionar sobre la impactante cifra que ya circula por la red de más de 1 millón de iPhones 3G vendidos en tan sólo un fin de semana. “Uuaaaaaaaauuuuuuuu…” dirían algunos. “Increíble” dirían otros. Pero la realidad, sin desmerecer en absoluto tan mágica cifra conseguida en 48 horas, es quizá otra.Cuando se pregona a los cuatro vientos, como me ha quedado constancia que está ocurriendo en algunos blogs makeros españoles y extranjeros, que el iPhone 3G ha arrasado durante el primer fin de semana en el mercado, se olvida con toda probabilidad que el viernes día 11 el teléfono táctil de Apple se puso simultáneamente a la venta en nada más y nada menos que 21 países. Es decir que, campañas de publicidad y revuelo mediático a parte (el de Apple antes del lanzamiento ha sido brutal) 21 países son muchos, y no podemos dejar de lado que algunos de ellos son de los más ricos y con mayores mercados potenciales de usuarios del mundo. Por todo ello aunque es innegable que la segunda versión del iPhone se ha vendido muy bien, quizá tendríamos que preguntarnos si realmente vender 1 millón de teléfonos cuando se le ha puesto delante del “morro” a tal cantidad de millones de personas es realmente un éxito o se queda en unos simples buenos resultados de ventas.Personalmente creo que aunque el iPhone original tardo setenta y tantos días en alcanzar el millón de unidades vendidas tuvo mayor mérito. Y esto lo digo por la sencilla razón de que aunque esperado era un producto nuevo sobre el cual nadie sabía bien lo que era capaz de hacer, eso sin mencionar el hecho de que salió sólo en Estados Unidos y unos pocos (poquísimos diría yo) países elegidos que se podían contar con menos dedos de los que tiene una mano.
Por todo ello hay que recibir y valorar todas estas cifras iniciales y dentro de su contexto porque para más “inri” (como se suele decir) el éxito del mismo ha variado enormemente de unos países a otros. Ni que decir tiene que nosotros, como nos suele ocurrir en este tipo de ocasiones, inexplicablemente y a pesar del revuelo alzado no hemos sabido estar a la altura. Pero ni por parte de los potenciales compradores (aún me entran ganas de llorar recordando las pobres imágenes que una cadena nacional ofrecía en su telediario de medio día en las que se veía a 10 personas haciendo cola ante la tienda que estaba llamada a ser la Meca de culto iphonero de toda la geografía español, la de la Gran Vía de Madrid y el contraste que estas imágenes causaban al compararlas en el mismo telediario con la histeria compulsiva vivida en otros países de nuestro entorno) ni por parte de Telefónica por su mala gestión de un evento así y por su errónea previsión de la demanda inicial.En mi modesta opinión, aún hay mucho potencial usuario (al menos aquí en España) receloso y a la espera de poder sopesar si realmente merece la pena el atarse cual esclavo a Movistar antes de realizar tal desembolso. Ni que decir tiene que los antiguos poseedores del primer iPhone han decidido en masa quedarse con los suyos y mirar como los nuevos “quiero-tener-un-iPhone-al-precio-que-sea” invierten una gran cantidad de dinero en algo que realmente aporta poco que sea realmente novedoso, que además ellos llevan ya disfrutando desde hace meses y lo mejor de todo, sin estar atados a nadie.Visto en: 